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Hacía tiempo que no me acercaba a Nobuhiro Suwa, pese a haber adorado Un Couple Parfait o haberme emocionado con cada plano de 2 Duo y Yuki & Nina. Aún tengo pendientetumblr_n9ugz2zMq71r650nko1_500 M/other. No sé muy bien el porqué, pero no me siento atraído ante la idea de ver todo lo filmado por un cineasta que me fascine; luego, obviamente, cuando su obra no es extensa, acabas renunciando
a tal principio porque, si bien uno quiere que nunca acabe, en el fondo, no quieres ver otra cosa. Con Suwa fui capaz de reprimirme, qué acto más feo.

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Así que cuando entré a la proyección de H Story, con el recuerdo nebuloso y emocional de su cine (de 2 Duo apenas recuerdo unos trenes que se veían desde una habitación y una chica montando en bicicleta; de Un Couple Parfait algo más, a raíz de la cantidad de material que se escribió sobre ella, siendo el reflejo de París en el cristal del coche que nos separa del rostro de Valeria Bruni-Tedeschi la imagen que estalla en mi cabeza cuando pienso en ella o la puerta cerrada a través detumblr_nuvhqiESZg1s52d1io1_500 la que discute la pareja; de los árboles de Yuki & Nina), me invadió un cierto nerviosismo, ese que se experimenta cuando te reencuentras con alguien a quien has querido, con la duda de que con lo que hemos cambiado ya no vuelva a ser lo mismo. Daba igual cómo se proyectara y ni mucho menos lo da.

Ese mismo día me había enterado más o menos de qué iba, algo leí de una reescritura de Hiroshima Mon Amour (Alain Resnais), lo que me llevaba a pensar en Un Couple Parfait, laCaptura de pantalla 2015-11-18 a la(s) 09.46.31 que, hasta entonces, era para mí su obra magna. Se creaba así un horizonte de expectativas que aumentaba tanto mi deseo como mi preocupación –absurda, vista desde hoy–. ¿Haría como con Viaggio in Italia (Roberto Rossellini), reviviría y enfrentaría las imágenes de Rossellini, su huella, con(tra) el (su) cine? Si en Un Couple Parfait había esa voluntad de adaptación y colisión, que ponía a dialogar las contradicciones del ejercicio (que conllevan la imposibilidad de volver a filmar igual) con lo utópico del mismo (la transmisión de la emoción a partir de la repetición del gesto); lo cual no dejaba de ser la filmación del cambio, unido a una exploración real de la estética del cine digital.

Inciso. He visto M/other. Y no soy capaz de expresarme.

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No, H Story no se estructura de la misma manera, no discurre igual. En ella concurren la nueva ficción, espejo, con las imágenes de Resnais (estáticas), con las filmaciones de Hiroshima tras el ataque, con los espacios, de la ficción y no, de la actual Hiroshima, transitado por personajes y tumblr_nfwi8uMZpa1rqj60to3_1280personas. Aquí, la imposibilidad de la copia perfecta no es una conclusión, sino el motor, el pretexto para cuestionar las posibilidades de la imagen (su capacidad catártica), la vigencia de las mismas y su pertinencia. Y se plantea desde la autodestrucción del arte, pues H Story propone, al ocupar sus espacios, la negación de Hiroshima Mon Amour; en tanto a representación fallida, desveladora del artificio.

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¿Qué puede aportar rehacer Hiroshima mon amour a Hiroshima? ¿Qué aportó ésta a Hirsohima, pues, no es, acaso, la visión occidental de la masacre? ¿Qué puedo yo aportar a la lectura de H Story no ya (mejor) dicho? Estamos ante la obra más reflexiva de uno de los
tumblr_nv8a5cPSdy1qh97xto6_1280cineastas que más hacen pensar a su cine. La lectura política, irremediablemente unida a la estética, plantea no sólo las consecuencias del ataque en la población, sino de las representaciones del ataque, de la impostura de imaginarios. La lectura estética, irremediablemente unida a la política, conlleva la reflexión sobre las formas impuestas y su uso, pues se destruye a Resnais sobre la marcha, pero, también, hay resonancias al abrupto montaje de imagen y sonido (la elocuencia del silencio) de Elle a passé tant d’heures sous les sunlights... (Philippe Garrel), o, por ejemplo, en la escena que Suwa informa a Machida de que no va a terminar la película, la cámara realizará un zoom rohmeriano que, sin embargo, no se detendrá en el ya personaje, pues la emoción no está en él, sino que avanzará tumblr_nfq5vwyb6o1rqj60to1_1280hasta el horizonte hasta desparecer, como el más bello de los planos de Les jours où je n’existe pas (Jean-Charles Fitoussi), que, aunque es posterior, nos lleva a pensar, a su vez, en la panorámica que abre Les yeux ne veulent pas en tout temps se fermer… (Danièle Huillet y Jean-Marie Straub), donde se inscribe la Historia, igual que hace Suwa que, tras ello, corta (o funde) a las grabaciones que se hicieron de la Hiroshima arrasada. Las ruinas se acaban imponiendo, retazos de un pasado que fractura todo intento de relato.

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Organizado a través del original, la copia, lo real y lo ficticio o, de otra manera, el texto de Duras, la lectura de Resnais, la imitación de Suwa, la filmación de esa imitación, la ficción en Hiroshima (presente, por tanto, una realidad), la realidad en Hiroshima (puesta en escena de un pasado, una realidad).

La pantalla acaba en blanco. Yo, temblando.

Fernando Villaverde

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